El grosor del film actúa como barrera entre el cristal y los vándalos. El cristal se mantiene intacto. El film se puede cambiar fácilmente, lo que permite devolver la transferencia inicial del cristal.
El AGI 100 se emplea sobre todo en:
Transporte público.
Vehículos: coches, autobuses, metros, trenes.
Suelos transparentes.
Mobiliario urbano.




